lunes, 10 de enero de 2011

LOS PAÍSES DESARROLLADOS

Los rasgos que definen a los países desarrollados son la riqueza de su economía, un bajo crecimiento demográfico, una intensa urbanización, y unas buenas condiciones de vida para la mayoría de la población, lo que no excluye la existencia de contrates significativos entre países y en el interior de cada uno de ellos. Esta situación les otorga predominio mundial.
La economía de los países desarrollados registra un movimineto expansivo desde la I Revolución Industrial, aunque con oscilaciones entre fases de crecimiento y crisis. Este proceso de expansión, basado en la explotación de sus recursos naturales y humanos, en el control de la tecnología dominante en cada momento, y en el dominio de los recursos de otras áreas mundiales, ha permitido una acumulación de riqueza (elevado PIB), que ha ejercido un efecto multiplicador del crecimineto económico. Actualmente, la economía de los países desarrollados se caracteriza por la pérdida de peso de las actividades del sector primario y el predominio de la industria, de los servicios y de la tecnología.
La población crece lentamente o decrece desde la 2ª mitad del siglo XX, como consecuencia de las bajas tasas de natalidad y mortalidad. El resultado es el progresivo envejecimiento demográfico. Por otra parte, los movimientos migratorios tradicionales entre el campo y la ciudad han sido sustituidos por moviminetos de desconcentración desde el interior de las ciudades hacia la periferia. A ello se suma la inmigración procedente de los países subdesarrollados que huye de graves problemas económicos, sociales y políticos.
La urbanización es intensa. La población vive mayoritariamente en las ciudades. Su extensión en el espacio crea aglomeraciones urbanas que extienden las formas de vida y cultura urbana a la casi totalidad del territorio. La desurbanización o tendencia reciente a trasvasar una parte de las actividades y el empleo urbano hacia espacios menos congestionados y con menores costes no ha supuesto la pérdida de atractivo de las ciudades,que han reforzado su capacidad de captar las actividades más avanzadas, debido a su papel como nodos de interconexión con el sistema mundo.
El bienestar social ha acompañado al desarrollo económico. Así, se ha consolidado el llamado "Estado del bienestar" en el que el Estado toma a su cargo una serie de servicios sociales y asistenciales básicos, como la educación y la sanidad, costeados a través de los impuestos; aunque con diferencias entre países y según el ssigno de los partiddos políticos gobernantes.
Existen desequilibrios territoriales que resultan de la concentración del crecimiento económico en un número relativamente pequeño de espacios, en profundo contraste con su entorno. Estas desigualdades han tendido a paliarse por la difusión de actividades económicas desde las áreas más desarrolladas que llegan a saturarse y, sobre todo, por la intervención de los poderes públicos presionados por las reivindicaciones sociales, a través de políticas de desarrollo regional y local y de ordenación del territorio. De ahí que, aunque los contrastes son evidentes, no son tan acusados como en el mundo subdesarrollado.
Los países desarrollados mantienen una posición de predominio a escala mundial debido al control que ejercen ssobre la producción y sobre los intercambios internacionales. En el comercio de mercancias controlan los 2/3 de las importaciones, y de las exportaciones, entre las que predominan las manufacturas y servicios de gran valor. Además son el principal origen y destino de los flujos de capitales y de tecnología.

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